La culpa, esa eterna acompañante

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La culpa, esa eterna acompañante

culpa

Bueno, vamos a empezar este artículo con una frase:

“NO SOMOS CULPABLES DE NADA”….y por si no ha quedado claro la repito:

“NO SOMOS CULPABLES DE NADA”, ni de no pasar suficiente tiempo con nuestros hijos, ni por desear a veces tener tiempo para mi solo, ni por equivocarme una y otra vez con la gente que quiero o con personas que son importantes para mi, ni por mis cambios de humor, ni por no llegar, ni por no querer ir a trabajar, ni por nada que os venga a la cabeza…..(podéis añadir a la lista lo que queráis, me vale igual….:) ).

Lo que somos en vez de culpables, es RESPONSABLES, cuyo matiz es bastante diferente y ayuda muchísimo más que el concepto culpable que paraliza y frena a que solucionemos el problema.

Independientemente de donde viene el término de la culpa y lo extendido que se manifiesta que daría para artículo de investigación, vamos a concentrarnos en cómo reducir su impacto de manera efectiva.

Cuando pedí ayer sugerencias para escribir, la “culpa” fue el tema más repetido en diferentes situaciones: culpa por equivocarme en la educación, culpa por planificar tiempo para mi, culpa por no saber abordar cosas que pasan en casa, culpa por TODO….decidí que iba a coger este tema primero ya que se extiende a muchas facetas y en realidad la solución es la misma para todas.

Stephen Covey cuenta en su famoso libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”* que el primer hábito para lograr efectividad en tu vida y todas sus facetas es la RESPONSABILIDAD entendida como “Habilidad de elegir una respuesta al entorno”. Si os fijáis, la palabra se divide en RESPONS-ABILIDAD, “Soy hábil de elegir cómo respondo”. Es decir, somos capaces de ELEGIR cómo actuar y responder a cualquier cosa que nos pase en la vida de acuerdo a nuestros valores personales. Este término anula la culpa, la anula porque cuando me siento culpable, me hundo pensando que no puedo hacer nada sin embargo, cuando soy responsable, elijo actuar de una determinada manera y asumo las consecuencias. Y la buena noticia, es que puedo ELEGIR lo que quiera, y cambiar mi elección.

Y si al final de todo, no tuviera libertad de acción, tengo libertad de SER, es decir, puedo decidir quién quiero ser en esa situación: “no sentirme mal, culpable…..” lo que sea. Y sí, se puede. No es fácil, pero se puede.

Augusto Cury en su libro “El código de la inteligencia” (otro que recomiendo también) habla que una de las peores trampas de la mente es “La autocompasión” que viene de la culpa. Es la emoción que se desarrolla posteriormente a sentirse culpable. La autocompasión es terriblemente peligrosa porque damos el poder al exterior de solucionar nuestra vida. Y esto, señores, no es posible. Somos suficientemente fuertes y capaces de solucionar cada reto que tengamos delante. Y eso lo hacemos asumiendo las consecuencias de nuestros actos y eligiendo otra vez. Elige-fallas-elige otra vez. Asume consecuencias y adelante.

Una vez se trabaja en esta rueda, la culpa vuela.

Vamos a ejemplos concretos para que esta filosofía que acabo de escribir se concrete en cosas prácticas.

  1. “Me siento culpable cuando necesito tiempo para mi y lo busco. Sin embargo me reclaman con mensajes: no te vayas, te echaré de menos, te necesito….”
  2. “Me siento culpable por tener que trabajar y no pasar tiempo suficiente con mis hijos”.
  3. “Me siento culpable cuando no llego a todo”.
  4. “Me siento culpable……..” (añade lo que quieras).

Y ahora os voy a contar cómo abordo yo esas frases que desde hace tiempo la palabra CULPA ha desaparecido de mi vocabulario.

culpa

Sierra de Granada….:)

Lo primero que hago es hacerme la pregunta: ¿QUÉ PUEDO HACER? Esto abre la caja de la responsabilidad y reduce la frustración que genera la culpa.

(Lo siento, no vale la respuesta “NADA”, siempre se puede hacer algo. Probad a seguir haciendo la pregunta con calma y la respuesta vendrá).

Vamos a los casos anteriores:

1.- Elijo compensar con otro tipo de momentos con ellos, ELIJO tener ese tiempo porque es necesario ya que me voy a sentir mejor y cuando lo haga, me sentiré mejor con los que me rodean por lo que les beneficiará así que es importante. Elijo buscar otras maneras de compensar y enriquecer los momentos que sí que esté con ellos.

2.- Elijo analizar realmente el tiempo laboral que necesito trabajar porque quizás pueda pedir reducción de jornada. Si no es el caso, es porque ELIJO trabajar ya que me aporta algo muy bueno (podría elegir no trabajar pero las consecuencias no son buenas ni para mi ni para los que me rodean), las consecuencias son no pasar tiempo con ellos con lo que tengo que buscar maneras de compensar eso y hacer que “los momentos cuenten” más que sumar momentos. Elijo ambas cosas sabiendo que nunca existe una situación ideal.

3.- Elijo no llegar a todo porque no soy una máquina. Elijo pedir apoyo para poder llegar.

Respondido como abordé este tema yo hace tiempo, continuamente estamos eligiendo, es muy bueno hacerlo consciente y asumir lo vamos decidiendo elegir. Porque siempre podemos rectificar y cambiar rumbo.

Y recordad, la última elección es mi “estado” personal.  🙂

 *(best seller del año 1989 del que se han vendido más de 25 millones de copias en todo el mundo y que recomiendo encarecidamente) 

hasta la próxima. 🙂

Puedes escucharlo aquí (que por cierto me he enrollado un poco jaja):

Ir a descargar

p.d2: YA MI PRIMER LIBRO A LA VENTA donde trato estos temas y mucho más, información aquíhttp://www.esferalibros.com/libro/no-seas-la-agenda-de-tus-hijos/

p.d3: ¿Quieres recibir los artículos por WhatsApp? Envíame tu número (con el país desde donde escribes) al mail noelia.lopezcheda@gmail.com y podrás tenerlos todos los jueves. Tu teléfono se usará solo para entrar en la lista de distribución de los artículos. Importante el prefijo internacional, ¡gracias!

4 Comments

  1. Amparo dice:

    Magnifico ! Me has definido perfectamente a mí y a mi vieja amiga.. desterrada por otra mucha más eficaz: mi habilidad para elegir!
    Grande !!!
    Pd. Me lo repetiré una y otra vez .. elijo … elijo …

    • NoeliaLopez dice:

      Ánimo :), es cuestión de hábito y convencerse. Somos libres de elegir, tenemos más poder del que pensamos. Y aunque la vida no sea como queramos, siempre podemos volver a elegir ;). Un abrazo

  2. Laura dice:

    Me ha encantado.
    Soy una de esas personas que te escribió sobre este tema y me ha sorprendido desde el punto de vista donde lo has escrito.
    Y como dices es un duro trabajo,pero habrá que empezar. Yo inicié el camino reduciendo mi jornada laboral y cambiando mi turno de trabajo a 22:00 a 3:00 de la madrugada para poder disfrutar las tardes con ellos. Y me encontre con “la culpa” de que necesitaba una siesta para descansar…en una ocasión me escucho un psiquiatra infantil y me contesto: “no quieras llegar a todo porque no eres una máquina,querías pasar las tardes con ellos para estar al tanto de sus actividades y tareas,pues muy bien objetivo conseguido y ya está!!. Objetivo logrado y dedícate a esa siesta.”
    Gracias por ayudar y enseñarnos tanto.

    • NoeliaLopez dice:

      Totalmente de acuerdo con el psiquiatra infantil. Dedícate, date “muchos besos” como me dijo una vez una gran amiga y gestiona lo que tengas delante. Cuando nos damos cuenta de que la vida que tenemos es el resultado del 90% de nuestras elecciones a veces nos entra vértigo por haber “elegido mal”, pero ese no es el mensaje, el mensaje debe ser, “ok, no te gusta, elige otra vez”. Y te aseguro que se produce la “magia”. :). Gracias por tu sugerencia…este es uno de mis temas favoritos. Un abrazo Laura. 🙂

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