Cuando etiquetamos a los profesores…

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Cuando etiquetamos a los profesores…

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  • “Podéis llamarme Sargento de Hierro”.

Levanté los ojos rápidamente de mis apuntes y miré con incredulidad a mis compañeros que a su vez, miraban a su alrededor entre divertidos y estupefactos. Se había hecho un silencio sepulcral y nuestros ojos volvían una y otra vez a la figura plantada encima de la tarima de clase, con la bata blanca, una carpeta con apuntes en la mano y la mirada seria, atenta a nuestros movimientos.
No se oía una mosca, tan solo se coló un resoplido de una carcajada contenida que desapareció inmediatamente ante el silencio que seguía reinando.

  • Como ya os habrán contado, la asignatura es difícil, dura y mucho tendréis que trabajar para sacarla a final de curso.

¿Qué pretendía un profesor en la primera clase de termodinámica del curso de tercero de industriales haciéndose llamar así allá por el año 96? (Madre mía, hace 20 años….jaja).

Sin duda, que nuestras expectativas sobre él fueran acorde a lo último que acababa de decir, que no nos confiáramos, que la asignatura era dura y que él también, por lo que de esa manera ante la dificultad que nos aventuraba, el esfuerzo debía ser mayor.
Cuánto se consigue poniendo de inicio una etiqueta ¿verdad? 😉

Mucho se habla ahora de las etiquetas, casi siempre enfocado a los niños, yo misma tengo un capítulo entero en el libro dedicado a ellas. Ayer @alexandra.uro me decía en Instagram: “¿Has visto el video de School of Life sobre Inner Voice? Dice que tu voz interna alguna vez fue una voz externa… cuando escuché esto, planteado así, reaccioné como madre y muchas cosas cambiaron en mi lenguaje con mis hijos.”
(os dejo el vídeo que me ha recomendado y me ha encantado sobre esto, ¡¡mil gracias Alexandra!!!…..aquí).

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Tu voz interna, la que te hace comportarte de una determinada manera, alguna vez FUE UNA VOZ EXTERNA. Por eso cuidado con los ERES a nuestros hijos: “Es que ERES una desordenada, ERES un irresponsable con tus deberes…”, recordad que es mucho mejor para provocar el cambio que lo enfoquemos: “cuando desordenas, no me gusta”. “Cuando no traes ni haces los deberes, actúas de manera irresponsable.” (Mejor fijarnos en lo que hacen, no en lo que creemos que SON).

Os dejo un par de artículos que escribí sobre este tema hace tiempo, aquí y aquí.

Y hoy yo quería hablar de las etiquetas que ponemos a los profesores y hacen que nuestra relación no sea constructiva. Y egoístamente, por nuestro hijo, nos conviene que sí lo sea.
Alberto Soler dijo en su charla de diciembre en Gestionando Hijos: “No etiquetemos a los profesores, si no nos gusta que etiqueten a nuestros hijos, tampoco lo hagamos con los profesores”. Completamente de acuerdo, es más, no deberíamos etiquetar a nadie.

Cuántas veces etiquetamos a las personas, con qué facilidad colocamos cartel y a partir de ahí, no damos ninguna opción a que esa persona se comporte de otra manera. Así funcionan las etiquetas.
El gran peligro de etiquetar a los profesores de manera negativa es que cerraremos las puertas al entendimiento, porque al creer que son así, no les damos oportunidad a que se muestren de otra manera, y aunque lo hagan, como SON así, no veremos otro comportamiento.

Las personas (grandes y pequeñas) tendemos a comportarnos como la etiqueta que percibimos que nos colocan (no olvidemos que nos tratan conforme a ella) ya que los seres humanos, inconscientemente, queremos cumplir las expectativas de los demás porque creemos que es LO QUE SE ESPERA DE NOSOTROS.
Además, cambiar el cómo somos, es mucho más difícil que cambiar cómo actuamos.

En el caso de los profesores y como nuestro objetivo debe ser hacer equipo, a pesar de lo fácil que sea ponerles las etiquetas, tengo algunas recomendaciones:

  • Pongamos el foco no en como creemos que SON, sino en cómo HACEN.
  • Una vez veamos algo de lo que hacen que queramos aclarar, digámoslo con honestidad y deseo de entendernos.
  • Mostremos nuestra diferente visión con respeto e intentemos entender otras maneras de actuar.

Y siempre pensemos que las personas pueden cambiar, pueden actuar de otra manera y pueden ser al final, personas diferentes. No encasillemos sin dar ninguna opción. No nos gusta que etiqueten a nuestros hijos, tampoco lo hagamos nosotros con el resto.

hasta la próxima. 🙂

Puedes escucharlo aquí:

Ir a descargar

p.d1: YA MI PRIMER LIBRO A LA VENTA donde trato estos temas y mucho más, información aquí: http://www.esferalibros.com/libro/no-seas-la-agenda-de-tus-hijos/
p.d2: ¿Quieres recibir los artículos por WhatsApp? Envíame tu número (con el país desde donde escribes) al mail noelia.lopezcheda@gmail.com y podrás tenerlos todos los jueves. Tu teléfono se usará solo para entrar en la lista de distribución de los artículos. Importante el prefijo internacional, ¡gracias!

2 Comments

  1. Alexandra dice:

    Cierto!!! Yo soy profesora de bachillerato y escucho como otros profes disfrutan estas etiquetas para si mismos y/o para su materia, las usan para infundir “respeto” que el alumno interioriza como temor y toma la postura de derrota al juntarse con otras etiquetas que el joven ya arrastra.

    • NoeliaLopez dice:

      Curioso lo que cuentas….estrategia mal usada desde mi punto de vista. El respeto y autoridad, no se gana así, pero es cierto que influye ese “rol” o “pose”. Un abrazo 🙂

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