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La inutilidad de dar consejos

la inutilidad de dar consejos

Nos encanta dar consejos, ¿para qué lo vamos a negar?

“Pues yo haría….”

“Lo que tienes que hacer es….”

“Pues deberías….”

Y nos encanta, porque tenemos buena intención. Porque en un momento dado, queremos ayudar y pensamos que lo mejor, es contar nuestra experiencia y visión del problema. Quizás sí, y muchas, muchísimas veces no.

El concepto “pensar por uno mismo” y “tomar decisiones cada vez más difíciles” con sus consecuencias es la mejor manera para que una persona se motive (¿recordáis lo que dije aquí?: Entonces, ¿cómo se motiva? ) y crezca en autoestima y confianza.

Así lo escribí la semana pasada con el diálogo de las notas con mi hija (Lo que he hecho cuando mi hija ha traído las notas ) y así lo hice una vez con David ante algo aparentemente muy simple como no decirle cómo tenía que bajar de un muro: ¿Ayudar siempre a tu hijo? Prueba esto otro.

Así que pensemos: ¿Alguna vez NO he seguido un consejo que me han dado?

¿Cuál ha sido la razón?

Las respuestas son de lo más variadas: esa persona me lo contaba desde su óptica pero es la suya, no la mía; no entendía bien mi situación; me pareció algo que yo no podría hacer aunque él sí lo hubiera hecho….

En definitiva, no son útiles en la mayoría de los casos porque no responden a “nuestra realidad”, sino a la de los demás.

Y por otra parte, es agotador en muchas ocasiones intentar resolver todas “las vidas” de la gente. Teniendo en cuenta que pocas veces funciona el consejo, ¿qué tal ayudar a que cada uno busque su solución?

Si hay algo en lo que yo he frenado mi impulso de dar todo el tiempo consejos es en las ocasiones en las que mi hija cuenta sus mini problemas (de la edad). Es tentador rememorar qué hacías tú con esa edad y contar historias (sí, claro, lo hago aunque cuando la veo interesada en mi historia 😉 ) pero muchas veces la cara que te encuentras es: “buff, ya empieza con sus batallas y no entiende que mi historia y mi realidad no es la de hace 30 años…” ;), aunque nos moleste, en el fondo es así.

la inutilidad de dar consejos

No podía encontrar una foto mejor para esto de los consejos 😉

Así que suelo hacer otras cosas como hice con las notas:

“¿Qué piensas tú de eso?”—-y lo probé cuando me contó hace unos días una situación que había observado en sus amigas. Aunque yo tenía mi postura clara, quería saber qué opinaba ella.

Y es muy bonito este diálogo porque comienzas a descubrir cómo piensa la otra persona, que aunque sea tu hijo no tiene que pensar exactamente como tú, cómo va integrando los valores que vivís en casa, cómo ve la vida, cómo entiende lo que pasa a su alrededor….

“Y tú en su lugar, ¿qué harías?”

“Y ¿por qué elegirías eso?”

“Y ¿cómo te ayudaría eso que escoges?”

“Y si no te funcionara, ¿qué podrías hacer?”

Así, indagando, investigando y promoviendo el pensar, ayudas a que esa persona comprenda la realidad desde diferentes matices, a que busque soluciones, a que vea qué pasa si no funcionan y a que analice qué haría. Finalmente si hay consejo, al final de todo el proceso, perfecto, pero si no lo hay porque ha encontrado SU SOLUCIÓN, ¡¡¡¡MEJOR!!!!!

Hasta la próxima :).

Puedes escucharlo aquí:

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p.d1: YA MI PRIMER LIBRO A LA VENTA donde trato estos temas y mucho más, información aquíhttp://www.esferalibros.com/libro/no-seas-la-agenda-de-tus-hijos/

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3 Comments

  1. Ángeles dice:

    ¿Y qué haces cuando, cada vez que intentas hablar con tu hija de esta forma, te contesta: “No hagas de psicóloga conmigo”, y se encierra aún más en sí misma? (Tiene 13 años)

    • NoeliaLopez dice:

      La mía también tiene 13 años y he descubierto que los momentos tengo que elegirlos con cuidado. Cuando está en ese plan que dices, normalmente la dejo…esa frase que se oye tanto de “dejarle espacio”. A la vez le demuestro que estoy ahí y que cuando quiera hablar, que me lo diga. Aprovecho para el tipo de preguntas que he escrito cuando la veo más receptiva. Para lograrlo, una vez me recomendaron pasar más tiempo con ella y con lo que le gusta. Porque hubo un momento que me alejé más al ella crecer (y cuando crecen parece que los dejamos más solos) y yo tener menos tiempo en casa. Así que busqué lo que realmente le iba gustando, me interesaba mucho más de sus cosas…..y conforme ella tenía esos momentos en que se abría más, intentaba tener estos diálogos. No es fácil, ni hay fórmulas cerradas…digamos que hay que adaptar a cada niño, pero seguro que encuentras la manera. Paciencia y cariño. Un abrazo y gracias por tu comentario.

      • Ángeles dice:

        Gracias Noelia. Me encantan tus posts, que sigo con atención desde hace varios años. Sigo intentandolo. No desfallezco. Enhorabuena por tu blog.

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