Padres y profesores, profesores y padres

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Padres y profesores, profesores y padres

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Si hay algo que me gusta y creo que a cualquier profesional, es que confíen en mi y en mi trabajo. No hay nada peor que darte cuenta que las personas, empresa o sociedad a los que va dirigido el objetivo de tu profesión, desconfían profundamente de ti. Cuestionan, critican, infravaloran tu trabajo….y por extensión, cuestionan, critican y te infravaloran a ti.

¿Qué nos está pasando a los padres hoy que cuestionamos hasta el mínimo detalle de lo que hacen los profesores de nuestros hijos? ¿Qué ha pasado para convertirnos en vez de en aliados, en enemigos muchas veces?

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Dibujo de mi hija cuando le conté la idea del artículo ;). Claro y directo.

Recuerdo hace bastantes años un incidente en el colegio de mis hijos. En concreto con mi hija que debía estar en 2º de primaria. Pasó algo en clase que la niña al volver del colegio me contó y que a mi, me puso un poco en guardia. A simple vista, había caído un castigo desmesurado con el que de inicio (aquí la madre gallina) yo no estaba nada de acuerdo (además de no confiar en la teoría de premios y castigos como muchos sabéis). Sí, por supuesto que mi parte emocional protectora salió, no sería madre si no fuera así, pero también tengo sentido común y trabajo con personas conociendo cómo funciona la comunicación así que hice lo que creía era mejor. Fui a hablar con la profesora.

Creo que el momento desahogo con otros padres (en aquel entonces no estaban tan de moda los grupos de WhatsApp) hubiera sido reconfortante para mi. Me hubiera encantado decir: “¡A que no sabéis lo que ha hecho la profesora hoy en clase!”. Eso de sentirte comprendida en tu visión te hace sentirte muy bien, pero no era productivo porque no nos olvidemos, que yo solo tenía una versión de la historia. Y por mucho que sabía que mi hija no mentía, era su visión.

Ahora en los grupos se dan circunstancias terribles, frases como: “¿Sabéis lo que ha pasado hoy en clase con el profesor Fulano?”, desembocan en un vapuleo público vía pantalla (acordaos que somos mucho más tiranos por la pantalla porque desaparece la empatía) del que el pobre profesor ni siquiera es consciente y por supuesto, no se puede defender. Para cuando quiere darse cuenta, tiene a una tropa de padres en la puerta de su clase pidiendo explicaciones de manera exaltada por algo que inicialmente, puede ser algo sin importancia.

Entonces, ¿qué es lo que está pasando? ¿Por qué nos hemos vuelto tan cuestionadores de lo que hacen estos profesionales que no olvidemos pasan muchísimo tiempo con nuestros hijos y educan igual que nosotros?

Y ahora me diréis, “es que muchos no son profesionales”. Ya, pero como en todas las profesiones. No estoy diciendo que las personas no cometan fallos, estoy hablando de que nuestra prioridad por el bien de nuestros hijos es hacer equipo con los maestros, no lo contrario, porque estos niños deben ver que miramos por su bien, no que peleamos por ver quien le hace la vida más fácil.

¿Eso significa que siembre deba estar de acuerdo con todo lo que hacen? No, eso significa que si hay discrepancia, si algo no entendemos, si hay ideas que no comparto….debo hablarlo. No crear rumores, aumentar las historias, dramatizar sin necesidad….Porque hablando, como hice yo con esa profesora de mi hija en su día, se entiende la gente y puede ser que no seamos íntimos amigos, ese profesor y yo, pero estaremos aprendiendo a trabajar juntos en su educación, y esto es un mensaje muy poderoso para nuestros hijos: “A pesar de las diferencias, nos entendemos”.

Yo de mi infancia y juventud recuerdo mejores y peores profesores, motivadores y desmotivadores, aburridos, interesantes que despertaban deseos de aprender, duros y terribles, amables y cuidadosos…..tuve de todo. Y aquí estoy, perfectamente. Así que nunca podremos elegir el profesor ideal, pero siempre podemos trabajar y establecer una relación sana con ellos por el bien de nuestros hijos.

Conozco profesores increíbles, la gran mayoría aman su profesión, no pongamos en foco en los que no lo hacen y están por estar (repito que esto pasa en cualquier profesión), vayamos más allá y con reflexión y templanza, busquemos la 3ª alternativa como dice Covey. Yo tengo mi idea o visión (1ª alternativa), tú tienes tu idea y opinión (2ª alternativa)….no nos queda más que construir la 3ª.

Hasta la próxima y bienvenidos a la nueva etapa. 🙂

Podéis escucharlo aquí:

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p.d1: YA MI PRIMER LIBRO A LA VENTA donde trato estos temas y mucho más, información aquíhttp://www.esferalibros.com/libro/no-seas-la-agenda-de-tus-hijos/

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4 Comments

  1. Monserrat dice:

    Excelente artículo Noelia.
    Estoy a favor del diálogo lastimosamente me he encontrado con profesionales que le huyen.
    Estamos educando a nuestros hijos para que ellos vayan resolviendo, pero se encuentran con algunos adultos que no saben escuchar, que creen que por ser niños no pueden expresarse.
    Pero no nos cansaremos de seguirlo intentando; porque como tu detallas el objetivo es formar la misma persona

    • NoeliaLopez dice:

      Gracias Montse, así es, creo que no nos queda otra porque es la única opción. Dejemos ya de ir cada uno por nuestro lado, a veces cuando los adultos no escuchan, no favorecen esa comunicación…es también una señal de miedo o inseguridad. Pero aquí seguiremos, intentándolo ;). Un abrazo

  2. Madre aflita en Br dice:

    Hola, me encantó su texto. Tengo una duda que es sobre cuando los padres y madres no consiguen ver con alguna imparcialidad y muy pronto amenazan una guerra contra los profesores. No acceptan que sus hijos pueden estar equivocados. O aun tener una parte de culpa. Si veo iso, calome?

    • NoeliaLopez dice:

      Es complicado pero yo en esos casos intento conciliar y hacer comprender que los profesores no son enemigos, son “colegas” en esto de educar. hablando y dialogando se llega, de otra manera, no es posible. Las guerras no llevan a nada, y hay que decirlo una y otra vez. Un abrazo y gracias por tu comentario. Noelia

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