La paradoja de las notas, ¿me obsesiono con el resultado o busco solo aquello que me apasiona hacer?

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La paradoja de las notas, ¿me obsesiono con el resultado o busco solo aquello que me apasiona hacer?

Timothy Gallwey tiene un capítulo muy interesante en su libro “El juego interior del trabajo”. Un capítulo en el que de repente me trasladé a mis años de Universidad. Él habla de su experiencia en Harvard y a mi se me agolparon al leerlo los recuerdos de mi propia experiencia.

En mi carrera suspender no era una opción, si lo hacías durante los dos primeros años y no superabas todo, te echaban. Vivíamos obsesionados con el 5.0.

Gallwey habla de los sobresalientes de Harvard e incluso, de que suspender significaba que se iría de la Universidad.

La paradoja se daba en que cuanto más luchabas, más se resistía aquello por lo que luchabas. Y eso se relaciona con lo que ha escrito en su libro Francisco Morateruel sobre Neuroeducación. LA IMPORTANCIA DEL DISFRUTE.

Recuerdo una asignatura en 4º, Circuitos se llamaba. Me parecía divertidísima y curiosamente sencilla. Disfrutaba en las clases pero disfrutaba mucho más en los exámenes. Me parecía tan divertido lograr que los circuitos funcionaran, ponía a trabajar mi cerebro en los caminos y caminos que podía tomar la electricidad con diferentes posibilidades. Era una de las “marías” o eso decían, a mi el hecho de que fuera “maría” me influyó en cómo la catalogué para trabajarla, “no debía esforzarme demasiado, solo disfrutarla”. Y eso fue clave para mi cerebro. Creo que fue la única asignatura de toda la carrera que saqué Sobresaliente.

Algo parecido cuenta Gallwey, lo pasó tan mal con el nivel de exigencia que tenía, que al final decidió no seguir luchando porque no podía más. Y entonces, justo antes de haber decidido marcharse, descubrió cosas interesantes en las clases y en los libros que antes el estrés no le dejaba descubrir. La paradoja de luchar por un resultado resulta que te aleja de él, y cuando no luchas y solo “estás”, entonces es cuando te acercas. Tu mente se serena, se permite concentrarse y entonces tu habilidad de aprendizaje se multiplica.

Este razonamiento es bueno para nosotros pero ¿y los niños que viven obsesionados con las notas? Eso mismo me preguntaron en la conferencia del pasado sábado en Albacete en las II Jornadas Pedagógicas de la academia CEDES (aquí).

la paradoja de las notas

Yo he probado mil cosas que pienso seguir haciendo. Conversaciones para que descubran que el “disfrutar” es más importante que el resultado porque, paradójicamente, ese disfrute te lleva a él y la lucha unas veces te lleva y otras veces no.

Es complicadísimo, lo sé, vivimos en la sociedad del resultado…no nos concedemos ni un solo paso atrás o contemplación de la situación desde fuera para desde la calma, tomar las decisiones importantes, todo tiene que tener un fin….se nos olvida el camino, tantas veces….y por supuesto, hay que sacar notas, porque por ahora, el sistema de evaluación que existe es el que permite que puedas acceder a una Universidad u otra o que puedas decidir una cosa u otra.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Qué saquen nota o que busquen lo que les apasione y disfruten? Hay veces que nuestra mente trabaja con descartes, o esta cosa o la otra. Sin embargo, ¿qué tal una cosa Y la otra? Buscar cosas y situaciones que les hagan disfrutar en esa dura tarea de “ir a por la nota” puede ser la solución. Cuando disfrutas de lo que haces tiempo al día, aquellas cosas que “son obligatorias” de hacer y no te gustan, pueden pasar más rápido y hacerse más llevaderas. Porque tu mente está bien, porque disfrutas varias veces al día.

Ejemplos:

  • Cualquier deporte que nos guste, dedicar tiempo a la semana a pesar de la exigencia académica.
  • Un hobby, dedicar también ratos al día para ayudar a nuestra mente a serenarse y enfrentarse mejor a lo que requiere fuerte esfuerzo mental.
  • Concentrarse en aquellas partes de esas asignaturas, materias, contenidos, situaciones…que sí nos gustan, todo tiene algo que sí nos puede gustar. Lo que pasa que estamos tan concentrados en lo que no nos gusta, que se nubla lo anterior.
  • En épocas duras de exámenes e ir a por la nota, tomar momentos de solo disfrute o bien, darse premios. Funciona, os lo garantizo por propia experiencia.

Por eso, deberíamos reflexionar sobre las condiciones físicas que debemos tener para mejorar el aprendizaje: tranquilidad, excelencia (no exigencia), emociones positivas, bienestar general y si es posible, disfrute.

Hace poco una persona a la que quiero mucho me dijo también: “no te das cuenta que no tienes que luchar”. Y en ese momento me relajé….es verdad, luchar no es la palabra, quizás sea caminar tan solo y observar las “flores del camino” como dijo alguien una vez….y al observar…..la concentración es máxima, puedes disfrutar de lo que ves y sale todo lo mejor de ti. 

Por cierto, no os olvidéis de lo que conté aquí…Artículo vocación. 😉

hasta la próxima.

Podéis escucharlo aquí:

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