Gestión de derrotas y fracasos con niños

Dos puntos de vista
8 febrero, 2018
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Gestión de derrotas y fracasos con niños

El pasado domingo David jugó su primer torneo de ajedrez. Lleva en clases desde octubre y le gusta mucho aunque es el más pequeño de su clase de ajedrez y el que menos tiempo lleva. Cuando su profesor propuso el torneo, yo le dije que me parecía pronto pero él me contestó que “tenía que empezar a competir ya que así se aprendía mucho también”.

No voy a negar que yo tenía bastante claro que no iba a ganar pero sobre todo estaba preocupada por el grado de exigencia y perfeccionismo que él tiene (David es un niño azul 😉 ) y cómo se lo iba a tomar cuando viera que no conseguía ganar ninguna partida como así fue….

El domingo llegó y veía entre divertida y tensa, que todos los niños contra los que le tocaba jugar le sacaban media cabeza. Conforme avanzaban las partidas, iba saliendo de la clase cuando perdía y al llegar la 5ª, su frase fue “he perdido otra vez”. Yo veía cómo le iba cambiando la cara aunque él intentaba que no se le notara.

Cuando terminó el torneo, allí estábamos los tres (su hermana, su padre y yo) diciéndole lo típico en estos casos:

“NO pasa nada”

“Está muy bien que hayas jugado ya un torneo y lo importante es participar”

“Seguro que el próximo ganas alguna partida”

Lógicamente aunque son lo mejor que solemos decir, normalmente estas frases no consuelan.

Yo notaba a David decepcionado consigo mismo, le temblaba la voz y aunque decía “muy bien” cuando le preguntabas cómo estaba, su manera de cogerme la mano y abrazarme cuando salió de la última partida, ponía en evidencia que intentaba luchar contra esa emoción que le venía ante la derrota.

La vida es así y habrá ocasiones de “triunfos” y ocasiones de “derrotas”, cuanto antes les ayudemos a enfrentarse a todas ellas, mejor.

Ante los fracasos, o mejor dicho ante los resultados que no esperamos, el gran problema es el cartel o la etiqueta que les ponemos: “esto es bueno” si obtenemos los resultados que nos planteamos o “Esto es malo” si no lo logramos. Esa etiqueta es la que en realidad nos genera todas esas emociones de fracaso.

¿Qué hace que volvamos a “centrarnos” y obtener el aprendizaje?

Analizar la situación para después aprender y ver qué hacer la siguiente vez. Esta suele ser la mejor manera de afrontar los “fracasos”. Un niño es muy raro que lo haga solo sin ayuda, analizar las situaciones no es lo más fácil para ellos…pero por eso nosotros podemos ayudarles a hacerlo.

¿Qué hice yo? Una vez pasó un rato, tuve esta conversación:

David tengo una pregunta, “Dime”:

-“¿Qué has aprendido del torneo?” Al describir las situaciones, normalmente podemos ser más objetivos y gestionamos mejor la emoción.

– “Un jaque pastor distinto, no supe mover después…..”

– “¿Qué más has aprendido?”

– “Pieza tocada, pieza movida. Aunque eso ya lo sabía. Y que hay que estar muy en silencio….”

-“¿Y eso?”

-“ Para concentrarse…..”

-“¿Y qué has aprendido sobre ti?”

-“ No sé”….

(vale, lo reconozco, esta era mucho más complicada, pero para otras personas más mayores sí puede servir….qué he aprendido de mi mismo ante una situación, es muy clarificador).

-“¿Qué ha sido lo que más te ha gustado?”

-“ Que haya medallas para todos aunque no hayamos ganado.”

-“¿Y lo que menos?” 

-“Nada”….:)  A esas alturas de la conversación, ya se notaba mejor, el tono más seguro y confiado.

Para lograr separar las emociones y poder gestionarlas, lo mejor es desgranar la situación, describirla y tomar conciencia de todo lo que pasa:

  • Preguntas abiertas del estilo: Qué has aprendido, qué has encontrado nuevo, cómo has hecho esto, quién te ha ayudado, Cómo te has enfrentado a la situación…
  • Y para lo que te pasa internamente: ¿Cómo te has sentido? ¿Qué has notado?

En el diálogo con David me faltó el paso último que suele ser: ¿Qué vas a hacer la próxima vez? Sin duda, es la pregunta que genera responsabilidad y acción. Pero David es muy pequeño todavía y me pareció que con esas preguntas, ya habíamos avanzado mucho.

Para niños de más edad, esta última pregunta, puede ser muy efectiva.

La toma de conciencia es un paso de gigante que te permite tomar las riendas de las situaciones que te pasan. Cuando describes y entras en detalle de cómo es la realidad, es mucho más fácil tomar decisiones para las veces siguientes. Nosotros podemos ayudar a cualquier persona a tomar conciencia y así, que pueda aprender para la próxima.

Ya me contaréis cuando probéis….;)

hasta la próxima.

Podéis escucharlo aquí:

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1 Comment

  1. Pepe Sánchez dice:

    Con el ajedrez se aprende a tomar decisiones y a hacerse responsable de ellas. También se aprende a reconocer y controlar las emociones. Por esto, entre otras ventajas, el parlamento europeo propuso en 2012 incluirlo como asignatura obligatoria en los sistemas educativos.

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