Conversaciones reales con adolescentes (o con cualquiera)

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Conversaciones reales con adolescentes (o con cualquiera)

Últimamente me pasa algo muy curioso, y es que mi hija no soporta hablar conmigo por WhatsApp. Sus mensajes son cortos, directos y poco informativos. Y como ya dije aquí, me frustra terriblemente esa falta de información sobre todo cuando estoy fuera que últimamente es muy a menudo.

Pero no solo cuando estoy fuera, el cara a cara tampoco es para tirar cohetes…porque la edad y sus momentos de edad, no siempre responden a mi deseo de conocer qué pasa por su cabeza.

Así que con ella, he cambiado la estrategia. Usamos Facetime cuando no estoy (para muestra la foto). No es que se explaye, pero por lo menos más que de la otra manera. En concreto la foto representa una conversación en la que estuvimos resolviendo dudas de Física (tengo todavía cierta ventaja y puedo resolver dudas ¡bien!! 😉 ).

Y cuando sí estoy, echo mano de las estrategias de este artículo que me recordó lo que sí he hecho otras veces y ha funcionado bien.

1.- Evita el “tenemos que hablar”. Vale, lo uso y he usado muchas veces. Sobre todo cuando aparece un tema nuevo en el que debes poner límites y que de inicio no tienes respuesta. Por eso escribí esto: Artículo No tengo respuesta.

Sin embargo el “tenemos que hablar” o “lo hablaremos” genera en su cerebro una alarma de “este tema debe ser trascendente y no va a ser sencillo de hablarlo con mi madre” así que puede ser que genere más barrera que otra cosa. Por el contrario quizás sería más adecuado buscar el momento, estar a solas…yendo a su habitación, cuando compartes rato por la noche, una llamada de facetime…;)

2.- Pregunta, no digas todo el tiempo. Esta es muy buena. Nos pasamos la vida diciendo sin parar a los adolescentes (“tienes que estudiar”, “recoge tu habitación”, “haz esto y aquello”….) y curiosamente preguntamos continuamente a los niños pequeños (como le escuché a Eva Millet, “¿quieres merendar?”, “¿nos vamos a casa?”, “¿quieres ir a dormir?”….), cuando debería ser al revés….decir más a los niños y preguntar más al adolescente.

Cuando preguntamos a los adolescentes les demostramos que nos interesamos por ellos así que en vez de “Tienes que estudiar” sería mucho mejor “¿Qué tal llevas los exámenes de esta semana?”.

3.- Responde con cariño. Cuando a veces vienen con una nota o con la preocupación de algo….nuestras frases empiezan por “Claro, como ya te dije yo….”. Y pasamos a decirles desde nuestra basta experiencia por qué nos habíamos anticipado a lo que les ha pasado. Es mucho mejor si queremos que no se cierren en banda comenzar con: “Sí, no tiene que se fácil esto que te ha pasado….¿qué te parece si…..?”.

De esta manera aplicamos la empatía y conectamos. Que nos hace mucha falta cuando parece que se alejan.

4.- Cuando no estés de acuerdo, no ataques, aproximémonos de manera asertiva.

La fantástica asertividad, ¿cómo usarla cuando no estamos de acuerdo en nada de su comportamiento? Los 3 pasos:

1. Te escucho y entiendo tu perspectiva (aunque yo no esté de acuerdo). “Entiendo que quieras hablar con tus amigas todo el tiempo y por eso estés con el móvil en la mano”.

2. Te explico mi perspectiva como padre (aunque él no esté de acuerdo). “No me parece bien que estés así sin despegarte porque debes hacer otras cosas y relacionarte con los demás…etc (cualquier cosa que tengamos que decir pero siempre desde nuestra perspectiva).

3. Ahora buscamos solución juntos. “Vamos a establecer un tiempo y reglas básicas, ¿te parece?”.

5.- Cuando te equivoques, reconócelo. Reconocer errores delante de ellos, suma puntos ;). Y si ya hacemos varias preguntas mágicas como me recomendó una amiga una vez, podemos poner la guinda al pastel:

¿Qué de lo que hago te gustaría que hiciera más veces?

¿Qué te gustaría que dejara de hacer?

¿Qué te gustaría de lo que nunca he hecho que comenzara a hacer a partir de ahora?

 

La comunicación es complicada, no resulta fácil pues influyen muchos elementos, sin embargo no es imposible. Hay que tener dosis de paciencia, eso sí. 

¿Qué os parece?

Hasta la próxima. 🙂

Podéis escucharlo aquí:

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